miércoles, 23 de julio de 2014

Amazonía brasileña.

Algo que no quería perderme de América del Sur era la Amazonía. Quería cruzarla, navegar por alguno de sus ríos, ver como son los pueblos que se asientan en su interior, conocer la gente que vive en la selva y ver que animales se dejan ver. Hay que volver a Brasil.
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Entro de nuevo a Brasil por el estado de Rondonia.
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Amanecer en Jaci-Paraná.
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Un escarabajo.
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Y un caimán que se ha atrevido a acercarse al pueblo.
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Humaitá, en el estado de Amazonas. Según los mapas el siguiente pueblo está a 600 km. Hora de subir al barco.
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El dormitorio en el Príncipe das Águas. Cada pasajero lleva su propia hamaca.
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Navegando por el río Madeira.
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En Manicoré cambio de embarcación y me subo al Lindo Amanhecer.
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Manicoré.
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Ante la falta de carreteras todo el transporte se hace por el río.
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El río Amazonas.
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Y el río Negro en Manaos.
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Manaos, la gran ciudad de la Amazonía.
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Hay veces que eres observado en la ducha.
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Día de partido. Brasil juega contra Chile.
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As lindas garotas da torcida brasileira. Mi portugués va mejorando.
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Y tras la victoria hay que celebrarlo.
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Este puente cruza el río Negro. Por aquí, en su parte más angosta, mide 3´5 km.
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Careiro da Várzea inundado por el Amazonas.
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Una canción dice: Manaus a esperança da nossa Amazônia.
Un millón de habitantes en medio de la selva... ¿esperanza o amenaza?
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Mucha gente.
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El Sol se sumerge cada tarde en el río Negro.
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Hay que seguir camino.

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Todo cicloviajero por Sudamérica debe saber que está prohibido pedalear por la reserva indígena Waimiri Atroari, pero al llegar yo, me dicen que si salgo temprano sí se permite.
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Cruce del Ecuador.
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Luiz y Claudio me ayudan con las direcciones.
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Las nubes en los trópicos pueden ser espectaculares.
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Se ven muchos mamíferos por la carretera, pero todos atropellados como este oso hormiguero.
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Al norte de Boa Vista, en Roraima, el paisaje cambia. Llanos con palmeras en las vaguadas.
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Tierra indígena de Sao Marcos.
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viernes, 27 de junio de 2014

Amazonía boliviana.

Me había quedado con más ganas de Bolivia y está aquí al ladito. Además los caminos de tierra del norte prometen ser interesantes, sin turismo que altere a sus gentes y donde el "desarollo" puede que aún no haya destruído la selva. Sólo un suenho.
Pero al cruzar la frontera me voy con más ganas de Perú.


Para entrar en Bolivia desde Perú por estas latitudes hay que pasar primero unos km por Brasil. Esta es la triple frontera; desde Brasil, a la derecha Perú y a la izquierda Bolivia.
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El río Acre en el lado brasileño.
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Porvenir, en el departamento de Pando.
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Mi camino.
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Puerto Rico. Las aguas negras del Manuripi se unen a las marrones del Tahuamanú.
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Una panadería en Conquista.
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Y el desntista de Sena.
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Cruce del Madre de Dios.
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Noche de agua, día de barro.
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Imposible pedalear. Sólo pequenhos tramos.
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El bulldozer, aún más destructivo que la motosierra. En unos segundos varias decenas de arbolitos son arrancados de la vida.
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Los niños de San Ariel vienen a ver mi casa portátil.
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En Riberalta, la mayor ciudad del departamento de Beni y de la Amazonía boliviana, se une el Madre de Dios con el Beni.
A menos de 100 km tengo de nuevo a Brasil, al otro lado del río Mamoré.
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